Acto de perdón perruno.
Y cuando entró en el piso después de que lo sacaran a pasear, ella continuaba allí. L a pobre- se dijo el chucho- con suerte igual no vomita las tostadas y el café con leche que se está zampando. Y como quien intuye que se avecina tormenta, no saltó sobre el sofá, ni regateó unas caricias o se hizo el remolón con el fin de conseguir una loncha extra de pavo. Con trote ligero pero en absoluto llamativo desapareció del escenario principal y se acostó escondido solo a medias en la trastienda de las tragedias domésticas que se suceden sin descanso a todas horas, en todas partes, en todos y cada uno de los lugares del planeta. A esperar que pase, y el perro fue de este modo y durante un espacio breve y eterno a un tiempo, el ser más coherente de cuantos habitaban a esas horas la casa. Rato después, tras escuchar el sonido de una puerta que se cerraba, abandonó su desacostumbrado retiro y tomó posesión de los lugares habituales, y aunque nada parecía ser distinto, no ...
